La Enfermedad

El Alzheimer es la forma más común de la demencia. Demencia es un término general para describir la pérdida de memoria y de otras habilidades intelectuales y es tan severa que interfiere con la vida cotidiana del individuo. El Alzheimer representa del 60 al 70 por ciento de los casos de la demencia.

Hoy en día, se estima que 5,4 millones de personas en los Estados Unidos tienen la enfermedad de Alzheimer. Para el año 2050, el número de personas en los Estados Unidos con la enfermedad puede alcanzar a los 16 millones.

Debido a que un 70 por ciento de aquellas personas que padecen del Alzheimer viven en sus hogares, el impacto de esta enfermedad se extiende a millones de familiares, amigos y cuidadores.

El Alzheimer empeora al pasar el tiempo y es fatal. Aunque existen muchos síntomas, la mayoría de las personas experimentan pérdida de memoria severa que afecta las actividades diarias y la habilidad de gozar pasatiempos que la persona disfrutaba anteriormente.

Otros síntomas son confusión, desorientación en lugares conocidos, colocación de objetos fuera de lugar, y problemas con el habla y/o la escritura.

Si tú o alguno de tus familiares cree tener este tipo de problema, no dejes pasar el tiempo, acude a un médico especialista a consultar para que éste realice una valoración. Se recomienda que esto lo haga ya sea geriatra, un neurólogo, un psiquiatra o un médico internista.

Te invitamos a que acudas a un Grupo de Apoyo donde podrás informarte y comprender más acerca de esta enfermedad, compartir experiencias y saber que no estás solo. La Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias de Andújar, tiene Grupos de Apoyo, acércate. Acuérdate, no estás solo, estamos contigo.


Síntomas

Una de las señales más comunes del Alzheimer, especialmente en las etapas tempranas, es olvidar información recién aprendida. También se olvidan fechas o eventos importantes; se pide la misma información repetidamente; se depende en sistemas de ayuda para la memoria (tales como notas o dispositivos electrónicos) o en familiares para hacer las cosas que antes uno se hacía solo.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Olvidar de vez en cuando algo pero acordándose de ello después.

Algunas personas experimentan cambios en su habilidad de desarrollar y seguir un plan o trabajar con números. Pueden tener dificultad en seguir una receta conocida o manejar las cuentas mensuales. Pueden tener problemas en concentrarse y les puede costar más tiempo hacer cosas ahora que antes.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Hacer errores de vez en cuando al sumar y restar.

A las personas que padecen del Alzheimer muy a menudo se les hace difícil completar tareas cotidianas. A veces pueden tener dificultad en llegar a un lugar conocido, administrar un presupuesto en el trabajo o recordar las reglas de un juego muy conocido.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Necesitar ayuda de vez en cuando para usar el microonda o grabar un programa de televisión.

Una persona con Alzheimer suele colocar cosas fuera donde no corresponda. Se les puede perder cosas sin poder encontrarlas. A veces, es posible que acusen a los demás de robarles. Esto puede ocurrir más frecuentemente con el tiempo.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? De vez en cuando, colocar cosas (las gafas, el mando de televisión…) en un lugar equivocado y recordarlo posteriormente.

Las personas que padecen Alzheimer pueden experimentar cambios en el juicio o sus decisiones. Es posible que regalen grandes cantidades de dinero a personas que venden productos y servicios por teléfono. También pueden prestar menos atención al aseo personal.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Tomar una mala decisión de vez en cuando.

Una persona con Alzheimer puede perder la iniciativa en pasatiempos, actividades sociales, laborales… Es posible que tengan dificultad para entender los hechos recientes de su equipo favorito o en cómo hacer su pasatiempo favorito.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Estar a veces cansado de las obligaciones laborales, familiares o sociales.

El humor y la personalidad de las personas con Alzheimer pueden cambiar. Pueden sentirse confundidas, deprimidas, temerosas, ansiosas… Pueden enfadarse fácilmente en casa, en el trabajo, con amigos o en lugares donde están fuera de su ambiente.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Desarrollar maneras muy específicas de hacer las cosas y enfadarse cuando la rutina es interrumpida.

A las personas con el mal de Alzheimer se les olvidan las fechas, estaciones y el paso del tiempo. Pueden tener dificultad en comprender algo si no está en proceso en ese instante. Es posible que se les olvide a veces dónde están y cómo llegaron allí.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Confundirse sobre el día de la semana pero darse cuenta después.

Los que padecen del Alzheimer pueden tener problemas en seguir o participar una conversación. También pueden  no saber seguir la conversación o repetir mucho lo que dicen. Puede ser que luchen por encontrar las palabras correctas o el vocabulario apropiado o que llamen cosas por un nombre incorrecto.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Tener dificultad a veces en encontrar la palabra exacta al hablar.

Para algunas personas, tener problemas de la vista es una señal del Alzheimer. Pueden tener dificultad en leer, juzgar distancias y determinar color o contraste, lo cual puede causar problemas para conducir un vehículo.
¿Qué cambios son típicos relacionados con la edad? Cambios de la vista relacionados con las cataratas.

Fases


De una forma simple, el deterioro de la memoria reciente constituye el primer signo y el más predominante. Típicamente, los pacientes no constatan este hecho, y es precisamente la falta de conciencia del problema lo característico. Los trastornos del lenguaje, las alteraciones de la percepción visual se observan posteriormente, y pueden verse acompañados de apatía, irritabilidad y otros cambios de comportamiento.

De forma más explícita, a nivel del lenguaje, se pueden apreciar problemas para encontrar las palabras, a menudo solventados mediante circunloquios o rodeos.

La desorientación espacial contribuye a que el paciente se muestre reacio a salir del entorno familiar. La autonomía del enfermo se ve mermada día a día, ya que es incapaz de administrar sus bienes, mostrándose agresivo en ambientes no familiares, de forma secundaria a la desconfianza creciente tanto en sí mismo como en los demás. Se puede llegar a la paranoia, así como a experiencias alucinatorias.

En la etapa final, que generalmente acontece a los 5/10 años del inicio, se ha producido un severo deterioro de la vida física y mental. El paciente es incapaz de velar por sus necesidades básicas (aseo, comida, vestido), siendo incontinente. La capacidad de movimiento, que se mantiene relativamente indemne hasta etapas avanzadas, se ve igualmente afectada, mostrando lentitud y rigidez. Llegado a este punto, el enfermo suele fallecer debido a complicaciones infecciosas, generalmente del aparato respiratorio.

Prevención

El Alzheimer es una enfermedad que se puede prevenir o, más bien, prolongar unos años más en el estado de bienestar cognitivo. Los expertos recomiendan aprender a detectar los primeros síntomas y ejercitar tanto la memoria como la función intelectual. 

Algunos de los consejos claves para prevenir o retrasar la aparición de Alzheimer:

Mantener equilibrados los niveles de colesterol, azúcar e hipertensión arterial.

  • Alimentación: Es muy importante llevar una alimentación saludable, ya que se ha comprobado que algunos alimentos pueden influir sobre la posibilidad de desarrollar alzheimer. Debes incrementar el consumo de alimentos monoinsaturados “buenos” como nueces, cacahuetes, almendras, pistachos, aguacates, canela, o aceitunas; Poliinsaturados como omega 3 y alimentos de hojas verdes; otros nutrientes como la vitamina E, presente en germen de trigo, cereales con cáscara, hojas verdes, nueces; vitamina B12 en productos animales; vitamina B9 (ácido fólico) en alimentos tales como judías, vegetales verdes, naranjas. Reduce el consumo de carnes rojas, alimentos refinados, mantequillas y grasas derivadas de lácteos.
  • Hacer ejercicio: El ejercicio físico es muy bueno para la salud en general y también para prevenir el Alzheimer. Diversas investigaciones han encontrado que a partir de las 2 horas semanales de ejercicio se reduce el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
  • No fumar: El tabaquismo es uno de los factores de riesgo del Alzheimer, pues se ha encontrado que las personas adictas al cigarrillo tienden más a sufrir esta enfermedad que aquellas que mantienen el tabaco alejado. Si aún no ha logrado acabar con este mal hábito, recomendamos buscar alternativas para dejar de fumar.
  • Incrementar la actividad cognitiva: Las actividades cognitivas pueden evitar y prolongar de algún modo la aparición de una enfermedad como el Alzheimer. Numerosos estudios determinan que estas actividades son un ejercicio para las funciones cerebrales y la memoria, por lo que podrían ser claves en la prevención del Alzheimer.
  • Hablar varios idiomas.
  • Tocar instrumentos musicales.
  • Leer con frecuencia.
  • Estudiar una carrera.
  • Tener más actividad social.
  • Practicar juegos intelectuales como ajedrez, crucigramas, rompecabezas, sudokus…

Tratamientos y terapias

Tratamientos farmacológicos

La enfermedad de Alzheimer no tiene curación en estos momentos, lo que no quiere decir que no tenga tratamiento específico para mejorar algunas de sus alteraciones. Actualmente hay dos tipos de tratamientos farmacológico: los síntomas cognitivos y los síntomas psicoconductuales.

Estimulación cognitiva

La estimulación cognitiva es una intervención con finalidad rehabilitadora, basada en un estudio detallado de las capacidades mentales para poder establecer la estrategia más apropiada a cada caso.
Las personas con demencia mantienen cierta plasticidad cognitiva, o de aprendizaje, que puede ser estimulada o activada por medio del entrenamiento, con el fin de optimizar su adaptación al medio. Esta intervención va dirigida a pacientes que se encuentran en un estadio leve, moderado y que aún poseen ciertas habilidades cognitivas, que se pueden estimular a través de ella, consiguiendo mejorías funcionales y sociales.
Según la fase en la que se encuentre la persona con Alzheimer se podrán realizar un tipo de estimulación cognitiva u otra, siempre haciendo hincapié en las terapias que más pueda aprovechar el usuario.

Objetivos de la Estimulación Cognitiva
Principales Áreas de la Estimulación Cognitiva

Preguntas Frecuentes

La demencia es un síndrome que implica la pérdida gradual y progresiva de la memoria, del pensamiento y de las habilidades para el razonamiento, al igual que de las funciones físicas. El Alzheimer es la causa más común de la demencia pero no la única:


Se entiende por demencia senil aquella que acontece en mayores de 65 y presenil en menores de 65 años. El Alzheimer es la causa más frecuente de demencia senil. Independientemente de la edad de inicio es necesario determinar la causa de la demencia.


Es un desorden cerebral, progresivo e irreversible, que de forma gradual destruye la memoria de una persona, al igual que las habilidades para aprender, razonar, hacer juicios, comunicarse y llevar a cabo actividades cotidianas.
A medida que la enfermedad progresa, los individuos pueden desarrollar cambios en la personalidad y en la forma de comportarse y volverse ansiosos, desconfiados o inquietos. También es posible que sufran delirios o alucinaciones.



Síntomas de la enfermedad:

El Alzheimer afecta primordialmente a individuos mayores de 65 años. Una entre cada diez personas mayores de 65 años y casi la mitad de las personas que llegan a los 85 años desarrollan esta enfermedad. Debido a la naturaleza del Alzheimer, ésta llega a tener un impacto tremendo no sólo en aquellos a quienes se les ha diagnosticado sino también en sus familiares y en las personas encargadas de cuidar a estas personas.


No hay manera de predecir si una persona va a padecer la enfermedad de Alzheimer o no. El diagnóstico precoz de la enfermedad puede mejorar la calidad de vida del paciente, pero no va a servir para modificar sustancialmente su evolución.  Existe evidencia clínica que sugiere que las funciones mentales y físicas pueden mejorar con la actividad física aeróbica. Algunas recomendaciones saludables incluyen el disminuir los niveles de colesterol, controlar la presión arterial, el peso y la diabetes y ejercitar el cuerpo y la mente.