Las poesías del café – Temporada 2009

CREPÚSCULO DORADO


Dormida bajo el sol de la mañana,
soñando paraísos olvidados,
sujetando la niñez almibarada,
arrugas en la piel, sin renunciar a nada
Y se fue sin morir, sin pronunciar palabra,
se marchó por los campos del olvido,
cuerpo presente viviendo en un pasado,
caminando por el mundo de los vivos
Ojos que miran el crepúsculo dorado,
como una niña huérfana de guerra,
cultivando su amor en su libro deshojado,
y clavando sus raíces en la tierra
Y me pregunto si acaso no se encierra,
en esa mirada revertida,
que es eslabón entre el presente y el pasado
El amor leal, sin límite, que es llama de la vida
Es por las sendas de las oraciones,
esos caminos que llegan a los cielos,
que hay un andar continuo de canciones,
de poemas de esperanzas y de anhelos
Esa anciana niña que yaciendo,
en el almíbar de la niñez perdida,
dormitando bajo el sol de la mañana,
sigue soñando paraísos
sin odios, sin renuncias sin heridas
Ojos que miran el crepúsculo dorado,
como una niña huérfana de guerra
cultivando su amor en su libro deshojado,
y dejando sus raíces en la tierra.


Autora: Lucia Vilches
19/11/2009


DESHACIENDO CAMINOS


Con un delirio celotípico
las alucinaciones nublaron mi sentir;
fantasmas que azuzaban
mis utópicas querencias
y sin saber,
el alelo que habitaba
en mí, desde que soy
Presión y grietas en mis venas,
atrofia difusa
que recorrió mi existir;
parafasias y circunloquios,
ideas extraviadas
en mi verbosidad de amiga,
desesperación en mi lengua
No me reconocía;
flemática y cabizbaja
buscando aliento en el suelo
y en medio
de mis crisis mioclonías,
se me perdía el botón de mi blusa
Busqué horizontes
en medio de mis tinieblas;
mis manos hojeaban
las amarillas páginas
de mi árbol:
ahogué mi impotencia,
despunté mis temores
y cabalgué hacia mi verdad
El miedo ya no habita en mí,
mis manos aún temblorosas
pintan mi vida;
mis caminos oscuros
quedaron atrás,
los hilos de las drogas
alivian mi peso,
una parte se perdió en la nada
y una gran parte de mí
me dice quien soy
Saboreo un café,
vivo para decirlo

antes que se me olvide
y si muero, qué más da,
ya no hay más sorpresas.


Autora: Juana Castro
08/10/2009


CARTA DE UN PADRE A UN HIJO


Amado hijo:
El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.
Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, tenme paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.
Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra cómo termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.
Cuando estemos reunidos y sin querer, haga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niña te ayudé y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.
No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo.
Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.
Acuérdate que fui yo quien te enseñó tantas cosas. Comer, vestirte y cómo enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia.
Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.
Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.
Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuánto puedo y cuando no debo.
También comprende que con el tiempo, ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.
Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para andar…, dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas.

Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te amé.
Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir.
Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.
Piensa entonces que con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.
No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.
De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.
Atentamente.
Tu viejo.


25/06/2009


EL AMOR QUE EL ALZHEIMER Y EL SILENCIO NO ACALLAN


No te puedo comentar,
ni podemos dialogar,
pero lo que si podemos
es nuestro amor expresar
Mis caricias tu las notas
y en tus ojos se percibe,
que tu entiendes el cariño
que mis manos te trasmiten
Tus besos yo los recibo,
y sin palabras me dicen,
aun haciendo un gran esfuerzo,
lo mucho que me quisistes,
una comunicación truncada
no cabe en nuestra morada
Sustituyamos las palabras
por el amor de las miradas.
Muchas cosas nos quitó
esta enfermedad fatal,
pero acallar nuestro amor
jamás lo podrá lograr.


16/04/2009


ALZHEIMER


Las mariposas vuelan,
y vuelven al lugar
del que llegaran.
Las guía el aire,
el sol
el atardecer y el alba
A ti, no te guía nada…
Si no recuerdas
has muerto en vida
No hay ya, un ayer
No hay un hoy
No habrá un mañana
Si no recuerdas nada
no tienes esperanza
Murió tu yo,
lo que te hacía ser tú
y te imprimía el espíritu
y te imprimía el alma
Para ti,
ya no hay padres, ni hijos,
ni abuelos, ni hermanos…
no hay nada.
Te recuerdan los demás,
tú, ni recuerdas
ni tu calle, ni tu casa.
No sabes de aromas
ni de colores,
de ciudades,
ni de plazas.
Aunque puedan responder,
si por su nombre,
les llamas.
A veces hay que olvidar
cosas y sentimientos
que nos hunden
cuando pasan…
El odio de los demás,
el desamor,
la muerte de quienes amabas…
pero olvidas porque quieres,
porque a ti, te da la gana.
Aunque cuesta muchas veces
y otras, no consigues nada.
Si la ambición se olvidara…
y se olvidara la maldad.
Si se olvidaran las traiciones
y se olvidaran las palabras…
Estando bien, no se olvida.

Ellos olvidan su yo,
olvidan su ayer,
el hoy no lo sienten,
y, para mañana,
lo dicho,
no queda esperanza,
y se pierde el instinto
y los afectos
Se pierde el ser
Se pierde el alma.
Las mariposas vuelan,
y vuelven al lugar
del que llegaran
Las guía el aire,
el sol,
el atardecer y el alba.


Autora: Mª Jesús Ortega Torres
05/03/2009


TRAS EL FINO CRISTAL…


Esta madrugada te vi tras el fino cristal
que separa la vida de la muerte
Primero reconocí tu brazo fuerte,
después un halo de luz tras la ventana,
era el fondo perfecto, te distinguí
Ahí estabas, golpeando el vidrio
con tu mano tosca, tu cara encandilada,
tu sonrisa absoluta, tus ojitos juguetones,
ahí estabas, si,
Me llamabas para que te viera,
tras la ventana…
No podría explicarte, de verdad, no podría,
pero tú sabes, habrás visto mi cara,
como cuando me traías un regalo,
o llegabas más temprano a casa,
o como cuando hacías el arroz con leche,
y me guardabas
Pero más feliz viejo, más feliz, mucho más
Tanto!!! Que mi voz diciéndote a gritos,
Papá, papá qué alegría!!!
Sobresaltó al amor de mi vida,
que me decía, tranquila mi vida es una pesadilla,
pero tu y yo sabemos viejo,
la alegría que fue para los dos,
vernos tras el cristal
que separa la muerte de la vida…


Autora: María del Carmen
19/02/2009